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10 JP OBITUARIO Miguel Otero, clave en la vertebración asociativa vizcaína y emblema del sector en País Vasco Han sido unos últimos años muy duros para Miguel en un permanente combate con la enfermedad. Recientemente tuvo que experimentar la crueldad del fallecimiento de su padre el mismo día que afrontaba una decisiva intervención quirúrgica. Referirse a Miguel Otero es hacerlo del sector mismo y del impulso asociativo tanto en la perspectiva provincial vizcaína como en la pugna por levantar una entidad representativa que agrupara al sector de las tres provincias de la Confederación de Operadores de Euskadi, que también encabezó. Es evocar aquella rocambolesca etapa de los permisos provisionales de colores (verdes, azules...) o del reparto de los boletines de instalación en la década de los 80 y de otras vicisitudes regulatorias de aquellos años que en la perspectiva de hoy dejarían ojipláticos, pero que los más veteranos del sector en Euskadi seguro que recuerdan cuando la entidad ya representaba a casi 150 empresas operadoras de Vizcaya. Fue el empeño de Miguel Otero en favor de una vertebración asociativa seria y rigurosa de las empresas operadoras vizcaínas la que contribuiría a consolidar, no sin enormes tensiones internas, lo que hoy conocemos como ASERVI. Esas tensiones se vivieron intensamente hasta el punto que tuvo que abandonar la presidencia el 17 de marzo de 1988. Le relevaron Demetrio Argüello y Jesús Iturrioz en un margen tiempo sucesivo que no se prolongaría mucho más que 1 año, pero Miguel siguió ocupando una de las cinco vocalías. Las turbulencias internas finalizaron con la llegada de Manuel Cuñarro en abril de 1989, pero entonces comenzó otra no menos severa: la derivada de la mala gestión de la Dirección de Juego del Gobierno Vasco, que acabaría con el cese fulminante de José Joaquín Portuondo. A la vertiente operacional, Miguel Otero añadió la dimensión comercial que personificaría en Olakoa, marca de referencia para los operadores de la región cantábrica y adyacentes, cuyas convocatorias comerciales eran un valor seguro para el fabricante y proveedor. Igualmente Otero fue empresario de referencia del ocio nocturno bilbaíno. La emblemática Rock Star fue la sala de fiestas que atrajo a las grandes estrellas del espectáculo. Un espacio que Olakoa también aprovechó para desplegar numerosas presentaciones comerciales. A buen seguro que Miguel ya comparte impresiones con su gran amigo y colaborador, Jesús Iturrioz, que marchó súbitamente hace ya muchos años dejando un vacío enorme en una coyuntura coincidente con otra de esas etapas tan difíciles de aquel sector en transformación hacia la modernidad. La ASERVI de hoy hubiera sido inviable sin el carisma de Otero, que paralelamente desplegó una intensa labor comercial que consolidó a Olakoa como referencia de la distribución en la zona norte Miguel Otero (parte izquierda de la mesa), miembro de la Directiva encabezada por Jesús Iturrioz en una reunión de ASERVI a comienzos de octubre de 1988

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