La evolución del proyecto legislativo C-218 que se está debatiendo en la Comisión de Justicia y Derechos Humanos del Parlamento de Canadá, es clave para confirmar la apertura definitiva del colosal mercado de todo Norteamérica.

Si prospera en esta etapa, el siguiente paso será el Senado. De momento, las expectativas son inmejorables porque prevalece un criterio favorable no sólo porque normaliza lo que ya se está haciendo, aunque a partir de unas pautas ciertamente sui géneris, sino también por el impacto tributario que entrañaría su regulación.

De hecho, los impulsores de la reforma legislativa ya han asignado los destinatarios de los ingresos atribuyéndole pues un aparente destino finalista: "comunidades locales, atención sanitaria, programas de prevención de juego problemático, promoción del deporte infantil, creación de puestos de trabajo y otros importantes servicios".

Diversos medios de comunicación sectoriales y generalistas recogieron la pasada semana las reacciones hacia la tramitación de este texto legal que abriría el ámbito regulatorio a toda Norteamérica: Canadá y Estados Unidos.

R. Franco
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