UNIDESA

Empleados de un establecimiento de juego de Málaga constatan que un individuo con un DNI de otra persona adulta pretende ingresar en el Salón de Juego y llaman a la policía.

Al detectar la anomalía comunicaron la incidencia a la Policía Local, dos de cuyos efectivos se personaron en el Salón y, tras el reconocimiento del menor de 17 años que pretendía acceder al establecimiento con el DNI de un amigo suyo cinco años mayor, lo trasladaron a dependencias policiales, instruyeron diligencias y se personó un familiar.

Lo que pretendía este menor es de facto 'suplantación de identidad de DNI', un delito de falsificación documental, según el artículo 400 del Código Penal, que puede extrapolarse a 'usurpación de estado civil' (artículo 401), y sancionables con penas de prisión y multa imputables a la persona que utiliza el DNI y a la persona que presta el DNI, que es considerado 'cooperador necesario'.

Lo sucedido en Málaga es un excelente ejemplo de la praxis a adoptar por los Salones: verificar el acceso de quien entra. En este caso, la no coincidencia de la foto con la persona que pretendía ingresar fue determinante para levantar sospechas, quien además aseguraba 'no recordar la fecha de nacimiento'. El protocolo utilizado de llamar a la policía desde el propio Salón fue excelente.

R. Franco
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