El establecimiento, que al final del confinamiento en junio no reabrió sus puertas, cierra definitivamente sus actividades tras quince años de funcionamiento.

La plantilla de trabajadores se aproximaba a los 50 empleados y desde su apertura en 2005 Orenes había destinado recursos por valor de 13 millones de euros en las instalaciones de la calle Sagasta de la capital riojana.

La dura decisión empresarial supone un empobrecimiento social y de la oferta lúdica y de ocio de Logroño, además de riqueza al erario de la ciudad y comunidad riojanas.

En 2019 el Casino de Logroño fue visitado por 29.018 personas. Además de mesas de juego, al concluir aquel ejercicio disponía de 8 máquinas C, 3 unidades B2 y 1 B3, que en volumen de puestos de juego totalizaban 54 de un jugador, 1 de dos jugadores, 142 de tres jugadores, 15 de cuatro jugadores, 2 de cinco jugadores, 5 de seis jugadores y 8 de ocho jugadores.

R. Franco
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