Mañana jueves ACENCAS convoca en Barcelona la edición número 17 de su Congreso de Juego Responsable, un evento pionero acerca de las enormes derivadas que la evolución de la tecnología repercute en la sociedad en general y que desde la primera convocatoria halló el compromiso del sector empresarial del juego de entretenimiento de titularidad privada
¿Por qué es importante para la empresa del sector del Juego participar en el Observatorio de Prevención Activa?
- En la óptica del empresario constituye una excelente oportunidad en aras de dinamizar sus políticas de 'juego responsable', pero también para aportar su conocimiento y su experiencia en factores clave como la formación y la prevención. El Observatorio despliega su actividad en colegios, con los AMPAS y con centros docentes en general y es allí donde el mensaje de la empresa puede llegar, lo que no sucedería de otra forma.
¿Qué tipo de adicciones están siendo las más recurrentes en las terapias de ACENCAS?
- Las adicciones afectivas son las número 1 y liderando a gran distancia el móvil por delante de redes sociales, sexo... Si nos concentramos en lo que sería el juego, 7 de cada 10 pacientes son jugadores de apuestas ilegales, cuya media de edad gira en torno a los 25 años y varón; la siguiente ya sería la franja de 25 a 35 años. Advertimos que el elemento dual es ya una constante que se afirma progresivamente porque la adicción suele concentrarse en personas con dificultades en la interacción social, comportamientos repetitivos, que necesitan una rutina, soledad...
En el último mes hemos conocido conclusiones de ESTUDES y del Ayuntamiento de Barcelona que establecen una enorme prevalencia en menores de edad de apuestas online y presenciales. ¿Casa ese diagnóstico con lo que ACENCAS advierte a diario?
- En el caso concreto del juego presencial, yo no tengo pacientes menores de edad que jueguen en establecimientos por lo que no puedo corroborar lo que dice la Encuesta. Pero en lo que sí coincide totalmente nuestra experiencia con lo que dice la encuesta es en el incremento generalizado de las conductas digitales en menores, especialmente en el uso intensivo de redes sociales, videojuegos y contenidos online. En ese ecosistema, el juego aparece como un elemento más, pero no necesariamente como el principal. El Estudio expone que el alumnado de Catalunya pasa de media conectado a internet por ocio 4,8 horas diarias entre semana y 6,7 horas el fin de semana, lo que casa perfectamente con lo que observamos en ACENCAS de forma recurrente: hay un problema creciente vinculado al abuso de pantallas y a la hiperconectividad. El móvil se ha convertido en el eje central de muchas conductas adictivas, ya sea a través de redes sociales, videojuegos o dinámicas como las ‘loot boxes’, que introducen mecánicas similares al juego en entornos aparentemente lúdicos. Por eso, más que analizar el juego de forma aislada, creemos que el verdadero reto está en abordar el conjunto del entorno digital en el que se mueven los menores. Estamos ante un problema de hábitos, de gestión del tiempo, de exposición temprana y de normalización de ciertas dinámicas de consumo digital.
La DGOJ ha lanzado una nueva iniciativa: el Programa de 'Juego Seguro'...
- En principio, cualquier iniciativa que ponga el foco en la prevención y en la protección de las personas usuarias es positiva y merece ser valorada. Que la administración impulse programas en esta línea siempre es una buena noticia para el conjunto de la sociedad. Dicho ésto, hay margen de mejora. Echamos en falta un mayor énfasis en el abordaje del juego ilegal, que representa uno de los principales riesgos actuales. El Programa, tal y como está planteado, parece centrarse en gran medida en recabar información de los operadores, lo cual es útil, pero quizá insuficiente para afrontar un fenómeno que tiene una dimensión mucho más amplia. Sería deseable avanzar hacia medidas más concretas y operativas que permitan identificar, perseguir y reducir la oferta ilegal, así como reforzar la educación de los usuarios para que sepan diferenciar claramente entre entornos regulados y no regulados. En ese equilibrio entre prevención, información y control del juego ilegal es donde, a nuestro juicio, debería situarse el siguiente paso.