La carta está dirigida a Pam Bondi, la Fiscal General de Estados Unidos, en la cual se alerta del grave riesgo que entraña su existencia
Recuerdan en la misiva que al operar sin licencia en Estados Unidos no cumplen con las regulaciones de juego online vigents y evitan sus obligaciones fiscales.
Estiman que el impacto del juego fuera de las fronteras estadounidenses puede superar los 400.000 millones de dólares o lo que es lo mismo más de 4.000 millones de ingreso fiscal perdidos.
Requieren al Departamento de Justicia la cooperación para "el despliegue de herramientas legales robustas que frenen a estas empresas ilegales".