Clientes y jugadores de bolos en la ciudad de Seattle mantienen una disputa judicial ante el tribunal federal del Estado de Washington contra Lucky Strike Entertainment, empresa cotizada a la que acusan de infringir las leyes antimonopolio y las provisiones de protección del consumidor en razón de la compra de centenares de boleras de Estados Unidos
Los demandantes son jugadores del mismo Estado de Washington, pero también de California, Illinois o New York, entre otros. La empresa, antiguamente Bowlero, opera más de 350 centros y controla el 35% de los ingresos generados por este juego/deporte.
Precisamente es esta elevada cuota de participación la que estiman los demandantes le habría dado pábulo a incrementar exponencialmente los precios de los alquileres de las pistas de bolos, el alquiler del calzado para jugar, aumentar el precio de alimentos y bebidas, a la par que reducía las horas de apertura de sus instalaciones y reducía los costes de mantenimiento. Pero además se le acusa de fijar los precios con competidores.
La demanda también cita que en 2019 Bowlero compró la Asociación Profesionales de Boleras, que es la entidad que mantiene convenios económicos para las retransmisiones en las principales cadenas televisivas de Estados Unidos.